Te succiono con el único beso con el que a ti mismo te bastas
Desde mis muslos hasta las caderas
mi vientre te acoge en el grito que callan tus dedos
Zigzagueo mecida sobre tu ombligo
Te nombro
aprietas los puños
Te grito
arañas las sábanas
Me ahogo envolvente en el arco de tus vértebras
Sudo la piel que nos contiene
cobijada por la hoguera de tus manos apretando mis pechos
Mi útero lanza dardos encendidos hasta mis orejas
Hasta las tuyas
Y en tu boca entreabierta
latiente como un corazón vivo
se rompe un alarido de animal salvaje
Destiempo
Hace 1 día

1 comentarios:
Susana,
Paso pero a veces no dejo mi huella, pero es increible este poema. Con la fuerza que describes todo, y en especial:
" Mi útero lanza dardos encendidos hasta mis orejas"
Aplausos de pie, amiga.
Besazos
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